Aprendiendo a tropezones

izaskunsaez Consejo, diseño, reflexiones 0 Comments

Dicen que escribir es terapéutico. Hoy he tenido uno de esos días en los que mi cabeza grita “tierra trágame”. Estoy segura de que si eres diseñador (o programador o cualquier profesión, vamos) habrás tenido en más de una ocasión uno de esos días en los que casi nada te sale como tú quieres y en los que sientes que eres mucho mejor de lo que estás mostrando. No nos engañemos, ESO es aprender.

Tomándome una caña y lamentándome amargamente de mis problemas mientras negaba continuamente con la cabeza, me he dado cuenta de que estaba al borde de un bucle inmensamente negativo: Lo he hecho mal, no valgo para esto, lo he hecho mal, no valgo para esto… así elevado a la enésima potencia. Entonces he parado un instante y he dicho en alto, “Coño, si es que estoy aprendiendo“.

Estoy aprendiendo

Pues sí, la actitud pesimista, negativa y lastimera poco o nada me va a aportar, y sé que tiendo a ello. Es por eso que acabo de decidir dar un giro y pensar que todo el mundo puede tener un día poco acertado y que una jornada de trabajo no puede (ni debe) marcar como un estigma toda una evolución profesional (síii, a veces soy MUY tremendista, lo sé).

El continuo aprendizaje es algo inherente a un buen profesional y reconocer los errores más aún. Hoy he aprendido que tengo recorrido y potencial, sí, pero que sin un proceso y sin un tiempo lógico de adaptación las cosas se pueden atragantar, y mucho.

Con este micro post reflexivo pretendo animar a todos aquellos que hayáis tenido un mal día y os sintáis inmensamente frustrados. Pretendo quitar el velo de negatividad que lo engulle todo y, sobre todo, restarle peso a lo que en ocasiones nos parece que es el fin del mundo.

Seguiré tropezándome, pero no me quedaré en el suelo.

¡Ah, por cierto! Sí que es terapeútico 🙂

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